Esta entrada de blog no tiene ningún propósito, al menos ninguno público.
Desde que descubrí debian no he dejado de asombrarme de su potencial y de la forma en la que me facilita las cosas.
Unos amigos y yo hemos decidido embarcarnos en un proyecto y aunque en un principio tampoco era una tarea de extrema dificultad, sí que esperaba que requiriera una cierta dosis de paciencia y dedicación. Sin embargo, debian no me ha defraudado y me ha vuelto a sorprender facilitándome mucho la tarea como acostumbra a hacer.
Esta entrada es muy breve y solo la escribo para recordarme a mi mismo por qué amo debian. Aquellos amigotes que la lean entenderán la razón de escribirla si es que mi crontab y mi debian no me defraudan como espero que no van a hacer.
Gracias Debian. Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.




