Pasé por Aranda de Duero hace unos días y, cómo no, me tomé unos vinos y unas cervezas por algunos bares del pueblo.
Aranda es, con Peñafiel, la cuna del vino de la Ribera del Duero. Un pueblo antiguo, como la mayoría de los de este país.
Coincidí a última hora con un camarero erudito en la historia de su pueblo y un par de desempleados ociosos que me invitaron a unos calimochos.
Entre los vapores del alcohol conseguimos solucionar los problemas del mundo una vez más. Hay una interesante, divertida, reivindicadora y canalla, sobre todo esto último, corriente de dibujantes y escritores de cómics por la parte norte de Burgos y el Pais Vasco (creo que viene todo desde el Monográfico y el TMEO o por ahí, coñe, me estoy dispersando...)
